Archivos Mensuales: abril 2012

Qué duro ser mamá.

Estándar

Si en algo las mujeres somos únicas, con respecto a los hombres, es en la capacidad de ser madres

Quería compartir un texto de nuestra compañera Dolo, que escribió en esta linea el dia 8 de marzo. Mis malas relaciones con la tecnología no me han dejado adjuntar el enlace de esta entrada de su blog. ASi que lo adjunto:

Cosas que hace la mujer y no las hace el hombre ni nunca las podrá hacer:
Parir.
Amamantar.
Y no se me ocurre ninguna otra.
Cosas que hace el hombre y no las hace la mujer ni nunca las podrá hacer:
Engendrar.
Y no se me ocurre ninguna otra.
Ambos amamos, pensamos, lloramos, reímos, analizamos, deducimos, sonreímos, nos enamoramos, nos enfadamos. Ambos podemos ser buenos o malos, adorables, o francamente odiosos. Ambos podemos ser bomberos, maestros, electricistas, astronautas, futbolistas, médicos, jardineros, amas de casa, empleados del servicio doméstico…(Perdónenme que no utilice el doble género pero me resulta muy pesado, dejémosle que fluya con naturalidad).
Ambos somos frágiles en la infancia, sufrimos durante la adolescencia hasta alcanzar una nunca definitiva identidad, nos sentimos amenazados con la vejez y la muerte.
Ambos podemos crear maravillosas obras de arte, quedarnos pasmaos ante la belleza, ser tercos, dañar, abrazar, besar, ayudar.
Ambos tenemos una mente limitada aunque suficientemente grande como para ser conscientes de nuestra existencia…
Hoy, día 8 de Marzo, en España, nos indignamos con el burka, pero hasta hace poco, las mujeres llevaban velos, lutos (mi madre estuvo de los doce a los dieciocho años vestida de negro riguroso, no así sus hermanos varones). La ablación nos parece (¡y lo es!) una salvajada, pero en la posguerra las mujeres prácticamente tenían ablación “psicológica”, sobre todo las de familias católicas apostólicas y romanas, tal era la comedura de coco en cuanto al sexo. Aún hoy día hay cosas que no se ven igual en un hombre que en una mujer: por ejemplo, hombre-chica joven, sí, mujer-chico joven, raro, raro. Mujer, ama de casa, respeto, hombre amo de casa, un vago. Mujer sumisa, algo que no llama la atención, hombre sumiso, calzonazo. Hombre alcohólico, desagradable, mujer alcohólica, terriblemente desagradable. Hombre cura, lo normal, mujer cura, qué es eso. Hombre que ayuda más de lo usual en las tareas domésticas, buenazo, mujer que se ventila las tareas domésticas después de venir de trabajar fuera, el pan nuestro de cada día. Y más cosas que ahora mismo no se me ocurren.
Evidentemente, lo más grave en cuanto a la no igualdad hombre-mujer, y que de ningún modo podemos tolerar son las cifras de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas que no habían contemplado lo de poder pasar a ser ex, y pensaron que ella era algo “suyo”, que la poesía, como se posee una casa o un coche. Muchas, demasiadas, terriblemente numerosas. Y por debajo de esta punta de iceberg cuanta dominancia, cuánta intolerancia, cuánta impotencia, cuánto sufrimiento, cuanta vida arruinada.
Y también es verdad que a una mujer que denuncia por maltrato se le respeta, a un hombre, ummmm, se duda, o hasta se le mira mal. La estadística no nos puede hacer injustos. Eso tampoco.
Esta mañana he dado un pequeño golpe a un coche al salir del aparcamiento. No lo vi. Estaba mal aparcado. Ese hombre-monstruo salió del coche hecho un energúmeno. Me agredió verbalmente, descargó sobre mí toda la agresividad que llevaba encima. Me sentí fatal. Y me queda la duda: si yo hubiera sido un hombre, ¿me habría tratado así? Estas cosas me hacen temer que no hemos avanzado lo suficiente.
Adoro a mis amigos y adoro a mis amigas. Amo a la mujer que me dio la vida y a los hijos varones a los que se la di yo. Hombres. Mujeres. Seres humanos. Ambos tremendamente queribles. Pequeños dioses.
¿Respeto? Sí, por supuesto, pero sobre todo amor.

http://gafasdecerca.blogspot.com.es/2012_03_01_archive.html

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